viernes, 14 de diciembre de 2018

Escapada ornitológica a Marruecos (I): Fez, Ifrán, Midelt y Er-Rachidia

A finales de noviembre varios amigos y yo realizamos una escapada ornitológica a Marruecos, una escapada que llevábamos tiempo con ganas de llevar a cabo. El objetivo principal del viaje era la observación de aves, una excusa más que recomendable para visitar gran parte del país y conocer sus paisajes, sus gentes y por supuesto sus especies de aves. Destacaba entre todo ello el poder disfrutar del desierto y de las especies saharianas cuyo límite de distribución septentrional se encuentra al sur de Marruecos, sin dejar de lado otros hábitats. Nuestro viaje arrancó en Fez el día 27 de noviembre, durante el cual visitamos las zonas de mayor interés ornitológico cercanas a Ifran, Midelt, Merzouga, Tinerhir, Uarzazate y Marrakech, regresando por la costa a través de El Yadida y Casablanca, para terminar en Rabat el día 6 de diciembre. Sin duda han sido unos días repletos de experiencias y observaciones, que cuesta asimilar en tan poco tiempo. Dado el volumen de fotos dividiré la escapada en varias entradas, tratando en esta primera parte tan solo las zonas cercanas al P.N de Ifran, Midelt y Er-Rachidia.

Tarros canelos (Tadorna ferruginea) sobrevolando una formación de cedros
del Atlas (Cedrus atlantica) en lago de Aguelmame Sidi Ali 28/11/18.


Durante los 10 días de viaje, y tras recorrer cerca de 2.000 km. observamos un total de 149 especies de aves, lo que en comparación con otros hábitats mediterráneos puede parecer poco, pero que proporcionalmente a la lista de aves de Marruecos no está nada mal. Además de haber podido observar algunas de las especies que no tienen presencia en España, disfrutamos de muchas conocidas de una forma diferente, incluyendo algunas subespecies, y observando de un total de 36 especies objetivo 29 de ellas. El equipo estuvo formado por César Clemente, Sergio Mayordomo, Raquel Lozano y el que escribe, Hugo Sánchez. Planeamos nuestro itinerario consultando diferentes páginas webs y blogs de ornitología, concretando zonas gracias a la plataforma eBird, que cuenta ya con numerosos registros para Marruecos. Igualmente hicimos lo propio, registrando todas nuestras observaciones a través de la aplicación. 


Itinerario trazado para nuestro viaje a Marruecos, del 27/11/2018 al 06/12/2018


Tras coger el vuelo en Madrid, aterrizamos en el aeropuerto de Fez-Saïss 1:45 h más tarde, donde nos recibió el primer elanio azul (Elanus caeruleus) del viaje, concretamente a las 16:45 h. Allí alquilamos una furgoneta Dacia Dokker con la empresa Flizzr y pusimos rumbo al alojamiento, no sin antes enfrentarnos al primer reto del viaje, conducir en Marruecos. Al principio resulta complejo adaptarse a un tipo de conducción un tanto caótica a nuestros ojos, sobre todo en las ciudades, pero ha mejorado bastante en comparación a hace años según nos han contado varios amigos, y lo cierto es que tras un rato de conducción y teniendo cuidado, no existe mayor problema. Para el viaje es recomendable contar con un programa de navegación offline que nos permita ubicar los alojamientos u otros puntos de interés, si no queremos volvernos locos en algunas zonas. Una opción es elaborar los tracks previamente e introducirlos en algún programa como OrusxMaps o Galileo, aunque también se puede comprar una tarjeta SIM con datos en un negocio local y utilizar otros programas de navegación como Google maps (en nuestro caso utilizamos ambas opciones). Una vez cayó el sol y dejamos los trastos en el alojamiento, decidimos dar un paseo por Fez para hacer algunas compras y cenar algo. Al poco tiempo, y mientras pasábamos cerca de una mezquita que llamaba al rezo, tuvimos la primera observación interesante del viaje, y sin duda la más inverosímil, cuando a baja altura pasó volando una avutarda húbara africana (Chlamydotis undulata undulata) bien iluminada por las luces de la ciudad. De hecho sería la única que veríamos en todo el viaje, pero quizás mereció la pena por esa imagen tan peculiar.


Vistas del Atlas antes de llegar a Fez

Aeropuerto de Fez-Saïss


A la mañana siguiente emprendimos nuestro camino hacia el sur, dirección Ifrán, una pequeña capital de provincia situada en el Atlas Medio a 1.700 msnm y de alto poder adquisitivo. Su urbanismo recuerda al estilo centroeuropeo, debido a la inclinación de sus tejados para evitar la acumulación de nieve, de hecho se la conoce habitualmente como la pequeña Suiza, y poco o nada tiene que ver con otras zonas de Marruecos. De camino pudimos observar los primeros bulbules naranjeros (Pycnonotus barbatus) presentes durante casi todo el viaje en la mayoría de hábitats, exceptuando en zonas desérticas o de alta montaña. La primera parada la hicimos en el lago Dayet Aoua, que se encontraba reducido a un minúsculo charco, donde tan solo medraba una pareja de tarros canelos (Tadorna ferruginea). Una de las especies objetivo en esta zona, en la que se entremezclaban encinas, cedros, álamos y algunas sabinas negrales (Juniperus phoenicea) era el pito bereber o de Levaillant (Picus vaillantii) al que buscamos sin éxito en varios puntos. Allí, entre otros paseriformes, observamos los primeros herrerillos canarios (Cyanistes teneriffae ultramarinus), carboneros garrapinos (Periparus ater atlas) y algunos pinzones vulgares de la subespecie africana (Fringilla coelebs africana). También en este punto nos topamos con un grupo de pintadas vulgares (Numida meleagris) hoy día reducidas a simples aves de corral que se han asilvestrado en algunas zonas. En otro tiempo la especie estuvo presente en el NW de Marruecos de forma natural, concretamente la ssp. sabyi, hoy día considerada probablemente extinta. 


Bulbul naranjero (Pycnonotus barbatus)

Dayet Aoua

Pinzón vulgar (Fringilla colebs africana)

Pintada común (Numida meleagris)

Seguimos hacia el sur para detenernos nuevamente en el lago Zerouka, a la entrada de Ifrán. Allí pudimos observar más de un centenar de fochas morunas (Fulica cristata) en plena reproducción, lo que no deja de ser llamativo teniendo en cuenta la fecha y la altitud a la que se encuentran. Entre los diferentes ejemplares, unos se afanaban en sus cortejos, otros en la construcción del nido y los más adelantados en alimentar a sus polluelos, que contaban con escasos días. Al fondo del lago descansaba un grupo de 12 porrones pardos (Aythya nyroca) los únicos que veríamos durante el viaje. En las inmediaciones del lago, escoltado por decenas de álamos asediados por el muérdago (Viscum cruciatum) del que seguro darán buena cuenta durante el invierno los abundantes zorzales charlos (Turdus viscivorus) allí presentes, localizamos entre otras especies el primer busardo moro (Buteo rufinus cirtensis) y la primera perdiz moruna (Alectoris barbara). 


Algunos de los porrones pardos (Aythya nyroca)

Lago de Zerouka

Muérdago (Viscum cruciatum)

Focha moruna (Fulica cristata) en su nido

Focha moruna (Fulica cristata) alimentando a uno de sus pollos 


Una vez en Ifrán, y tras reponer fuerzas, continuamos con la búsqueda de pito bereber por diferentes zonas de la localidad, de nuevo sin éxito. Durante la búsqueda nos acercamos a las impresionantes formaciones de quejigo (Quercus canariensis) incluidas dentro del Parque Nacional de Ifran. Allí nos topamos con varias lagartijas andaluzas (Podarcis vaucheri) única representante de este género en Marruecos. En nuestro caso, dadas las fechas y el poco margen que dejaba el itinerario trazado, dedicamos poco tiempo a la observación de la rica comunidad herpetológica de Marruecos. A pesar de todo, prestando un poco de atención es posible observar algunas especies incluso en pleno invierno, como así nos ocurrió. Para estos casos, además de consultar las guías y artículos publicados sobre el tema los últimos años, es interesante visitar la web de http://www.moroccoherps.com/ donde podremos consultar imágenes y textos de la mayoría de especies. Continuamos descendiendo el Atlas intentando no detenernos demasiado, para al menos llegar a Zaida con luz, antes de continuar hasta Midelt donde pasaríamos la segunda noche. 


Ifrán

Formaciones de quejigo (Quercus canariensis)

Lagartijas andaluzas (Podarcis vaucheri)

Formaciones de encinas y coníferas a los pies del Atlas


Durante el camino y desde la misma carretera, pudimos observar a corta distancia un busardo moro (Buteo rufinus cirtensis) y algunas chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y cuervos (Corvus corax). Nos fue inevitable detenernos a la altura del lago Aguelmame Sidi Ali, donde un buen grupo de tarros canelos se alimentaban sobre prados encharcados, adornando con sus vivos colores un espectacular paisaje salpicado de cedros y sabinas centenarias. Inesperadamente, y tras haberlo buscado en varios puntos, fue aquí donde conseguimos observar el único pito bereber que veríamos durante el viaje, el cual detectamos cuando nos sobrevoló haciendo gala de su patrón ondulante a cierta distancia, aunque cabe señalar que no emitió ningún reclamo.

Busardo moro (Buteo rufinus cirtensis)

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Tarros canelos (Tadorna ferruginea)

Praderas encharcadas junto al lago Aguelmame Sidi Ali


Conforme nos alejábamos del Atlas, y a pesar de la altitud, ya que nos encontrábamos por encima de los 1.500 msnm el paisaje desértico iba ganando terreno. Ya con pocas horas de luz llegamos a Zaida, una pequeña localidad situada en una altiplanicie con vistas a algunas de las cumbres más altas del país. Allí localizamos nuestras primeras especies asociadas a medios desérticos, como las collalbas culirrojas (Oenanthe moesta), las alondras saharianas (Eremophila bilopha) y unas familiares collabas negras (Oenanthe leucura). Con la caída del sol localizamos también varios jerbos, cuyas madrigueras estaban asociadas a las plantaciones intensivas de frutales que ocupan algunas zonas del entorno de Zaida. Estos jerbos de tamaño medio quizás pertenecieran al género Gerbillus, aunque es difícil saberlo ya que la observación fue muy breve. Nos despedimos de la zona tras localizar varios mochuelos europeos (Athene noctua glaux/saharae) de coloración algo más clara a la que acostumbramos a ver en la península ibérica. 


Altiplano de Zaida

Macho y hembra de collalba culirroja (Oenanthe moesta)

Mochuelo europeo (Athene noctua glaux/saharae)

Madrigueras de jerbo (Gerbillus sp.)

Ya de noche, recuperamos la carretera continuando hasta Midelt, situado entre el Medio y el Alto Atlas, donde nos hospedaríamos en el Atlas Romm, un alojamiento compartido regentado por Simo, algo difícil de encontrar, pero cuyo buen gusto y hospitalidad hacen del él un lugar muy acogedor que merece la pena conocer. Es habitual, al menos en los alojamientos registrados en Booking, que la dirección señalada en la web no sea correcta. Muchos propietarios sitúan una dirección más céntrica, por lo que en algunas ocasiones nos tocó llamar al alojamiento para que vinieran a buscarnos, lo cual en la mayoría de los casos no es problema sabiendo algo de inglés, pues fue cuestión de unos pocos minutos. Tras comprar algo de cena, disfrutamos de una agradable charla con Simo, que se manejaba perfectamente con 5 idiomas, durante la cual nos contó algunas curiosidades de la zona y de su vida, lo que siempre ayuda a entender mejor la realidad de cada sitio y de cada uno. 


Salon del Atlas Romm


A la mañana siguiente continuamos nuestro itinerario dirección a Merzouga, con la intención de visitar las dunas de Erg Chebbi. El paisaje entre Midelt y Tillicht es espectacular, haciendo imposible no detenerse en algunas zonas, incluso a pesar de las bajas temperaturas de primera hora de la mañana. Con las primeras luces, y antes de llegar a Ait Khoujman observamos varias palomas zuritas (Columba oenas) y al poco de pasar esta localidad donde nos detuvimos a desayunar, localizamos nuestras primeras collalbas yebélicas (Oenanthe leucopyga) una especie que como descubriríamos unas horas más tarde, nos iba a acompañar durante gran parte del viaje de forma habitual. Conforme el río Ziz se iba encajonando entre las imponentes laderas, y justo al pasar el túnel de Zaabal, apareció el primer escribano sahariano (Emberiza sahari) el cual paramos a observar más de cerca. A pesar de ser una especie muy abundante en algunas etapas del viaje, incluso más que el gorrión común (Passer domesticus) en puntos de ciudades como Marrakech, se trataba del primero de todos y había que observarlo bien. No obstante, la observación no estuvo exenta de riesgo, pues daba la casualidad de que el escribano estaba asociado a las sobras de un puesto militar que guardaba el túnel, así que con mucha cautela nos hicimos entender malamente con el militar, que no de muy buena gana (lógico por otra parte) nos permitió disfrutar del escribano durante unos pocos minutos. 


Algunas de las imágenes del trayecto de Midelt a Er-Rachidia

Río Ziz a su paso por Ait Khoujman

Macho de collalba yebélica (Oenanthe leucopyga)

Río Ziz a la altura del túnel de Zaabal

Escribano sahariano (Emberiza sahari)


Tan solo unos kilómetros después nos detuvimos nuevamente en un pequeño poblado cercano a los palmerales del río Ziz, donde pudimos observar un buen número de especies, entre las que cabe señalar la primera tórtola senegalesa (Streptopelia senegalensis phoenicophila). Continuamos nuestro viaje sin abandonar la carretera N13, y al poco tiempo alcanzamos el embalse de Al-Hassan Addakhil, ubicado poco antes de la ciudad de Er-Rachidia, a partir de donde los alcaudones norteños (Lanius excubitor elegans) se fueron haciendo más habituales. 


Varias ruinas a orillas de un palmeral del río Ziz

Tórtola senegalesa (Streptopelia senegalensis)

Embalse de Al-Hassan Addakhil

Alcaudón norteño (Lanius excubitor elegans)


Una vez sobrepasamos Er-Rachidia, abandonamos poco a poco el relieve más montañoso, dejando paso a bastas extensiones uniformes, donde los palmerales ubicados a la vega del río Ziz dibujaban incontables meandros de un verde intenso. Aun restaban unas horas de coche y algunas paradas previstas hasta llegar a Merzouga, rumbo a las dunas de Erg Chebbi, donde nos aguardaban especies como la alondra ibis (Alaemon aludipes), el gorrión sahariano (Paser simplex) o el prinia desértico (Scotocerca inquieta) entre otras, aunque eso lo dejo para la próxima entrada, que no será la última del viaje.


Palmerales del río Ziz tras pasar Er-Rachidia



4 comentarios:

  1. Esperaremos al próximo capítulo, jeje

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  2. Muchas gracias campero! uno siempre se explaya un poco contando batallitas, aunque he intentado que fueran lo más concisas posibles. Un saludo

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