Mostrando entradas con la etiqueta Aguilucho cenizo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aguilucho cenizo. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de abril de 2021

ZEPA de La Serena y sierras periféricas

Durante la primera quincena de abril, dentro del seguimiento de aves esteparias puesto en marcha por la Junta de Extremadura y SEO/BirdLife en 2020, esta temporada he realizado trabajos de campo en algunas zonas de la ZEPA de La Serena y sierras periféricas (Badajoz), principalmente en el entorno de Cabeza del Buey, Almorchón, Zarza-Capilla y el embalse de La Serena. Los objetivos prioritarios en la campaña son el sisón (Tetrax tetrax) y la avutarda (Otis tarda), y especialmente la caracterización de las zonas de cortejo y reproducción de estas especies, aunque como es lógico se recoge información de otras aves de interés presentes en estos medios. No es de extrañar que el sisón sea el triste protagonista de estas actuaciones, ya que tras un descenso del 65% durante la última década, en 2016 fue declarado "en peligro de extinción" en la comunidad de Extremadura. Por suerte, aun quedan zonas en la región cono La Serena, donde estas especies tan amenazadas por la intensificación agrícola aun mantienen buenas poblaciones, de ahí la importancia de actuar con rapidez para preservarlas, antes de que desaparezcan definitivamente.
 

Macho de sisón común (Tetrax tetrax) en La Serena (BA).

sábado, 4 de abril de 2020

El aguilucho cenizo de morfo oscuro. Implicaciones biológicas y análisis de su población en Extremadura, península ibérica y Francia.

El aguilucho cenizo (Circus pygargus) es una de las rapaces más emblemática de las zonas esteparias y brezales de la península ibérica. Catalogada como "Vulnerable" la población española presenta un acuciado declive, la cual ha perdido en la última década entre el 23 y el 27% de su población, un descenso que ha sido especialmente notable en comunidades como Galicia, Andalucía, Extremadura, Madrid o País Vasco. Según el ultimo censo nacional llevado a cabo en 2017 cuyos resultados se han publicado estos días, la especie ha pasado de 5.818-6.934 pp. en 2006 a 4.269-5.362 pp. en 2017, con una pérdida de 1.500 pp. repartida de manera desigual por todo el territorio. En el caso de Extremadura la comunidad ha perdido el 40% de su población, situándose en las 605-655 pp. según los datos de la Junta de Extremadura, un descenso especialmente patente en la provincia de Cáceres donde la especie prácticamente ha desaparecido como reproductora, pasando de las 55-75 pp. estimadas en 2017 a tan solo 7 pp. seguras y 13-15 pp. estimadas en el seguimiento realizado por SEO/BirdLife en 2019, de las que no voló ningún pollo (Raúl Granados, com. pers.).

Dejando al margen el dramático descenso de la especie en Extremadura, me gustaría dedicar esta entrada a uno de los aspectos menos conocidos de la biología de la especie, como son sus morfos de coloración. Es bien sabido que dentro de las poblaciones de aguilucho cenizo existe un morfo oscuro o melánico, como suele denominarse equívocamente, cuya abundancia desigual en las poblaciones ibéricas hace suponer que no responde a causas aleatorias y si a factores ambientales, o al menos en parte. Aunque en principio estos plumajes nacen de una mutación (en este caso melanismo o eumelanismo, que responde a una mayor concentración de eumelaninas y que no afecta aunque no se manifiesten en el plumaje, a la concentración de feomelaninas; más información sobre aberraciones cromáticas) una vez que estos caracteres se estabilizan y afectan a un porcentaje de la población es más apropiado hablar de morfos, como en el caso del aguilucho cenizo. Además de estar sujeto a variables ambientales y ofrecer ciertas ventajas adaptativas dentro de su distribución (calor, lluvia, camuflaje, etc.) el melanismo en las aves está relacionado con efectos fisiologicos, como una mayor resistencia al estrés, mayor protección frente a la oxidación o una mayor agresividad.


Macho de morfo oscuro de aguilucho cenizo (Circus pygargus).
Villafáfila (ZA) 27/05/2009. Fotografía: Luis Martínez

miércoles, 21 de marzo de 2018

La Serena, embalse de Alcollarín y Arrocampo

Recientemente he pasado unos días en la ZEPA de La Serena y sierras periféricas, en la provincia de Badajoz, realizando trabajos de campo en el censo de cernícalo primilla (Falco naumanni) donde principalmente he visitado el entorno de los municipios de Magacela, Campanario y Castuera. Aunque apenas ha dado tiempo a pajarear, recorriendo tantos kilómetros de caminos siempre se dejan ver algunas especies propias de estos hábitats esteparios. En general, mi impresión personal cada vez que visito estos entornos es que la cosa va de mal en peor, y que la probabilidad de observación se reduce en cada temporada, siendo cada vez más anecdótica la observación de especies como el sisón (Tetrax tetrax) que tiempo atrás resultaba tan común en zonas de cultivos. No es para menos, según los últimos datos, la especie presenta un declive del 76% en las ultimás dos decadas (del 65% en Extremadura, una de las regiones con mayor disminución). Nos quedamos sin esteparias, sin sisones, pero también sin aguiluchos cenizos (Circus pygargus), carracas (Coracias garrulus) y otras muchas especies de medios agrícolas. Urge un cambio a nivel europeo de la política agraria, pero a priori, ni está ni se le espera, por lo que es posible que a este ritmo, en pocas décadas muchas de estas especies formen parte del pasado si no se actúa pronto.

Saliendo de este tono tan dramático que le suscita a uno el hablar de las tendencias de las aves esteparias, por suerte, La Serena aun goza de una gran riqueza ornitológica, suficiente como para maravillar a todo el que la visita, así como de unos paisajes que no dejarán indiferente a nadie. A continuación un pequeño fotoreportaje con algunas de los parajes y especies observados durante la visita a la zona.


Cernícalo primilla (Falco naumanni) macho.
La Coronada

lunes, 28 de marzo de 2016

Monfragüe, Talaván y Galisteo

La primavera es una estación frenética, el fotoperiodo y la subida de la temperatura dictan el comienzo de un nuevo proceso reproductivo, al que imperativamente todo ser obedece. Los campos se encuentran ya cubiertos de plantas vivaces que lucen sus mejores galas, las aves residentes, inmersas de lleno en tan laborioso proceso, observan como sus vecinas las invernantes abandonan los lugares donde han convivido estos meses, a las que toman el relevo las especies estivales, que poco a poco y acorde con la fenología reproductiva de cada una de ellas van llegando. A continuación una pequeña selección de las especies observadas durante este fin de semana en el entorno del P. N de Monfragüe, los llanos de Talaván y los arrozales de Galisteo.


Buitres leonados (Gyps fulvus) sobre el Salto del Gitano.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Los Albardales: Agosto 2015

Los Albardales es el nombre que recibe un carrizal histórico situado en la localidad de San Martín de la Vega, en el sureste madrileño. Entre junio y octubre recoge el sobrante de las aguas que riegan los maizales circundantes, y es en esta época, en la que inunda las zonas aledañas, cuando se convierte en una auténtica explosión de vida, sirviendo de refugio y zona de alimentación a más de un centenar de especies de aves. Entre ellas cabe destacar al carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola) ya que es la única zona de la Comunidad de Madrid donde ha habido registros tanto históricos como actuales de la especie. Durante estos meses también se realiza un trabajo de seguimiento y se lleva a cabo una campaña de anillamiento por parte del grupo local SEO-Monticola, aunque esto se cuenta mejor en estas tres entradas:

Anillamientos de carricerín cejudo en Madrid
http://www.seomonticola.org/2014/09/anillamientos-de-carricerin-cejudo-en-madrid/

Campaña de anillamiento en Los Albardales 2014

Campaña de anillamiento en Los Albardales 2015
http://www.seomonticola.org/2015/09/los-albardales-2015/


Los Albardales, zona de mayor inundación.