miércoles, 5 de julio de 2017

Escapada ornitológica a Escocia: (IV) Oban, Mull, Lunga, Iona, Loch Lomond y Callander

Cuarta y última etapa de nuestra escapada a Escocia. Tras haber visitado la costa este, el sur de las highlands y el parque nacional Cairngorms, pusimos rumbo a la costa oeste, concretamente hacia la ciudad de Oban, que haría de base de operaciones para desde ahí visitar la isla de Mull, las impresionantes formaciones basálticas de la isla de Staffa, la espectacular colonia de frailecillos (Fractercula arctica) de la isla de Lunga, o la isla de Iona, donde nos aguardaban imponentes paisajes y varios retos ornitológicos, intentar observar algunos de sus más insignes y esquivos habitantes.

Frailecillos atlánticos (Fratercula arctica)
Lunga 14/06/2017


Pusimos rumbo a Oban desde la localidad de Kingussie, parando en Fort Williams a visitar el castillo de Inverlochy, erigido entre 1270-1280 sobre una antigua fortificación contruida por la tribu celta de los pictos, y que seria más tarde destruida durante las incursiones vikingas. Al igual que en casi todas las zonas visitadas, resultaban abundantes las orquídeas de la especie Dactylorhiza purpurella. Continuamos nuestra ruta atravesando varios lagos marinos o sea lochs, como se conoce a los grandes entrantes del mar que atraviesas decenas de kilómetros de tierras escocesas, rumbo a Oban, donde llegaríamos durante la tarde.


Castillo de Inverlochy s. XIII

Vistas de las montañas que escoltan Loch Leven


Una vez allí, dedicamos lo que nos quedaba de tarde a conocer la ciudad de Oban, donde nada más llegar reparamos en la McCaig's Tower, una replica del coliseo que un banquero filántropo y admirador de la arquitectura romana mandó construir en 1897, aunque a día de hoy aun se encuentra inacabada. Tras reponer fuerzas visitamos el puerto de Oban, famoso por ser uno de los mejores sitios de la costa oeste escocesa para observar arao aliblanco (Cepphus grylle) lo cual quedó demostrado, pues a los pocos minutos localizamos dos ejemplares que poco a poco se fueron acercando al puerto. Durante el paseo también pudimos observar algunas cornejas cenicientas (Corvus cornix), ostreros (Haematopus ostralegus),  bisbitas costeros (Anthus petrosus) y abundantes gaviotas argénteas (Larus argentatus) que ocupan sin ningún pudor y con más gracia, todo hay que decirlo, el nicho de las palomas domésticas (Columba livia domestica).


Vista de Oban desde el puerto, con la McCaig' Tower al fondo.

Ostrero (Haematopus ostralegus) y corneja cenicienta (Corvus cornix)

Bisbita costero (Anthus petrosus)

Arao alibanco (Cepphus grylle) en el puerto de Oban

Arao aliblanco (Cepphus grylle)

Disfrutando de la compañía de varias
gaviotas argénteas (Larus argentatus)


Lo que restaba de tarde lo dedicamos a visitar parte de la costa de Oban, concretamente a través de la carretera que da acceso a la granja de Gallanach, frente a la isla de Kerrera. En esta zona volvimos a encontrarnos de nuevo con algunos ejemplares de arao aliblanco, serretas grandes (Mergus merganser), gaviotas canas (Larus canus), eideres comunes (Somateria mollissima), focas grises (Halichoerus grypus) así como abundantes zorzales comunes (Turdus philomelos) y lavanderas pías (Motacilla alba yarrellii). En este punto también observamos un pequeño paso de pardillos comunes (Linaria cannabina) y en menor medida algunos pardillos piquigualdos (Linaria flavirostris) aunque volaban a media altura y no conseguimos buenas observaciones. Cuando la falta de luz se impuso, regresamos a Oban para descansar en uno de sus abundantes alojamientos, pues a la mañana siguiente nos esperaba un emocionante tour de 12 horas por algunas de las islas más conocidas de la zona.


Costa de Oban cerca de Gallanach, frente a la isla de Kerrera.

Gaviota argéntea (Larus argentatus)

Lavandera pía (Motacilla alba yarrellii) macho.

Gaviota cana (Larus canus)

Zorzal común (Turdus philomelos)


A las 7:30 h de la mañana siguiente arrancó desde el puerto de Oban nuestro pequeño viaje por las Hébridas interiores, que nos llevaría en primer lugar a la gran isla de Mull. Durante el trayecto de unos 40 minutos de duración, pudimos observar diversas especies de aves marinas, como alcatraces (Morus bassanus) araos (Uria aalge), alcas (Alca torda) y araos aliblancos (Cepphus grylle) entre otras. Una vez en Mull cogimos un autobús que nos llevaría desde Craignure hasta Fionnphort, disfrutando durante el viaje de unos paisajes francamente espectaculares, y también de algunas especies, como el  ciervo rojo (Cervus elaphus) o la barnacla canadiense (Branta canadensis). Al llegar a Fionnphort nuevamente cambiamos de medio, embarcando con la compañía Staffa tours rumbo a Lunga. Durante los desplazamientos además de las especies ya mencionadas entre Oban y Mull, resultaron muy abundantes los frailecillos, las pardelas pichonetas (Puffinus puffinus) y en menor medida los págalos grandes (Stercorarius skua) llegando a observar al menos tres ejemplares diferentes, dos de ellos muy cerca de la costa de Lunga, a los que sorprendimos dándose un buen festín con una carroña.


Uno de los islotes de Kerrera.

Faro de Eilean Musdile

Algunas de las elevaciones del interior de Mull

Costa de Fionnphort, en la isla de Mull.

Pardela pichoneta (Puffinus puffinus)

Págalos grandes (Stercorarius skua) dando buena cuenta de una carroña.


Una vez desembarcamos en Lunga, donde contábamos con 2 horas para disfrutar de sus únicos habitantes, las aves, comenzamos a ascender por un sendero que nos llevaría hasta las colonia de frailecillos. Apenas habían transcurrido unos minutos cuando llegamos a una explanada donde se amontonaban numerosos individuos cerca de sus madrigueras, pues a diferencia de otras especies de aves marinas que suelen criar en repisas naturales, los frailecillos excavan madrigueras en zonas de hierba, que además suelen reutilizar en las siguientes temporadas, por lo que sus colonias habitualmente se encuentran algo segregadas de otras especies. Los frailecillos, como muchas aves marinas son monógamos, manteniéndose la pareja durante varias temporadas hasta que alguno de los dos fallece. Además de excavar las madrigueras entre ambos componentes, muchas de estas parejas permanecen unidas incluso durante la invernada, lo que según recientes estudios parece aumentar la productividad.

Desembarco en Lunga

Colonia de Frailecillos (Fratercula arctica)

Varios individuos cerca de sus madrigueras


No es de extrañar que los frailecillos atlánticos sean el icono por excelencia de estos ecosistemas. Su aspecto rechoncho y paticorto, sumado a su colorido pico y su diseño facial, que parece trasmitir cierta tristeza, lo han convertido en una de las joyas de la avifauna escocesa, más aun en sitios como Lunga, donde se puede disfrutar de la especie a escasos metros de nosotros, por lo que no es raro que este tipo de excursiones sean muy habituales aquí, donde un gran número de turistas, ornitólogos o no, se animan a visitar las colonias para disfrutar de tan simpático ave. Aunque el espectáculo es indescriptible, en un escenario donde uno se encuentra caminando literalmente entre centenares de frailecillos, la primera sensación que tuvimos fue agridulce, ya que nos producía cierto reparo estar interfiriendo de algún modo en su vida cotidiana, y quizás así sea. Aunque tras un rato de observación, y pese al desfile de paseantes y fotógrafos, comprobamos que los individuos eran indiferentes a nosotros, y continuaban con sus labores de mejora de las madrigueras, aportes de comida, interacciones sociales, etc. bajo la atenta mirada de unas 50 personas. De hecho parecen tan acostumbrados, que es habitual que algunos ejemplares se acerquen a picotear los cordones de los visitantes que deciden sentarse en la zona a disfrutar de la especie, al fin y al cabo, se realizan excursiones diarias durante todo el verano desde hace varias décadas, y esta parte de la colonia, cuyos individuos deben ser de los más famosos del mundo, sigue regresando año tras año a sus madrigueras. Además de los frailecillos, se pueden observar todas las especies mentadas anteriormente, y otras no mencionadas hasta ahora, como el fulmar boreal (Fulmarus glaciaris) o el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), aunque como es natural, son pocos los que reparan en ellas ante semejante despliegue de frailecillos.


Desfile de observadores por una de las partes de la colonia.

Una zona de la colonia algo más escarpada.

Frailecillos (Fratercula artica)

Un frailecillo demanda atención a su pareja mientras
otro ejemplar nos observa.

Fulmar boreal (Fulmarus glaciaris)

Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)
con anilla de lectura a distancia 392


Ante un panorama así, uno no sabe cuando parar de echar fotos, pues cada fotografía resulta más espectacular que la anterior. Otro de los retos que se presenta es intentar conseguir la típica fotografía de un frailecillo portando numerosos peces en el pico, algo que parece más complicado de lo que cabría esperar, pues aunque acudían con ceba habitualmente, entraban directamente en el nido sin apenas dar oportunidad. En esas estábamos cuando a escasos metros de nosotros oímos nuestro primer guión de codornices (Crex crex) os podéis imaginar como se acelera el ritmo cardíaco en un momento como ese. Ahí se acabó todo el protagonismo de los frailecillos, estábamos ante una estupenda oportunidad de observar a este esquivo y discreto rálido. Nos desplazamos hasta los helechales de donde provenía el sonido onomatopéyico que le da nombre en latín, y que emiten a un volumen mucho más alto de lo que uno espera oír. Allí nos situamos en una posición en altura, confiando en que el ejemplar se dignara a aparecer en algún pequeño claro o sendero, pues la vegetación, formada principalmente por helechos y ortigas sobrepasaba el metro de altura, pero el reloj avanzaba y allí no se movía nada de nada. El ejemplar continuaba reclamando, y al poco comenzaron a sonar ¡hasta 3 individuos más! a tan solo unas decenas de metros de nosotros. La situación de estar oyendo 4 guiones de codornices de forma simultanea era casi surrrealista para unos pajareros ibéricos, donde es prácticamente imposible localizar un guión de codornices. Permanecimos en torno a una hora y media en el sitio, y en algunas ocasiones, sin exagerar, el individuo más cercano llegó a estar a dos metros de nosotros, aunque sin posibilidad alguna de localizarlo entre la vegetación, una situación tan emocionante como a la par frustrante. Tan solo y después de una larga espera, vimos cruzar rápidamente a un individuo a través de un sendero, un instante que perdurará en la memoria, pero a la par un trago amargo, pues la tripulación comenzaba a embarcar a los pasajeros y desgraciadamente no quedaba tiempo para más. Durante la espera y el paseo anterior, pudimos observar algunos ejemplares de pardillo piquigualdo (Linaria flavirostris), aunque sinceramente era difícil prestarles la atención que merecían en un momento como aquel, además en la zona observamos alguna que otra orquídea y vimos pasar fugazmente a una pareja de halcones peregrinos (Falco peregrinus) de la subespecie nominal, que difiere de brookei, presente en la península ibérica, por ser de mayor tamaño y presentar una coloración más pálida en partes inferiores.


Ruinas de antiguas viviendas en Lunga.

Orquídea de la especie Dactylorhiza maculata

Pardillo piquigualdo (Linaria flavirostris) macho.

Halcón peregrino (Falco peregrinus peregrinus)

Conejo (Oryctolagus cuniculus) melánico,
muy abundantes en toda Escocia.


Tras dejar Lunga nos dirigimos a la cercana isla de Staffa, que tan solo bordeamos para apreciar sus llamativas formaciones basálticas hexagonales, una curiosa estructura que proviene del enfriamiento relativamente rápido de la lava en un cráter o caldera volcánica, similar a la archiconocida Calzada de los Gigantes, en Irlanda del Norte, a la que la une una leyenda que da explicación común a ambas formaciones. El nombre de Staffa deriva de la palabra vikinga Stafy-oy, que significa en lengua nórdica isla de columnas, algo que no pasó desapercibido ni a los vikingos, ni a los exploradores del siglo XVIII, quienes ensalzaron su belleza atrayendo hasta allí a distintas personalidades, como la reina Victoria o el compositor Felix Mendelssohn, quien incluso dedicó una obertura a Fingal, la gruta principal de la isla. Como última parada de la excursión antes de regresar a Mull, visitamos la isla de Iona. En este caso se trataba de una isla habitada, donde destaca por su gran tamaño la abadía, uno de los centros religiosos más importantes y significativos de Europa Occidental, pues se cree que desde ahí comenzó la cristianización de Escocia. Además de por esta razón, Iona es conocida por ser un buen lugar para la observación del escaso guión de codornices, que cuenta en Escocia con poco más de 1.000 machos según el último censo de 2016. Allí de nuevo dispusimos de otras 2 horas para visitar los alrededores de la abadía y las zonas aledañas, pero no conseguimos ver ni oír ningún ejemplar, y al igual que nosotros, varios compañeros que han visitado la isla recientemente tampoco obtuvieron ningún contacto, lo que quizás se deba a que hayan desaparecido de la zona visitable (por limitaciones de tiempo) dada la gran presión humana que observamos en las zonas que recomiendan para tal fin.

Isla de Staffa

La gruta de Fingal escoltada por columnas basalticas hexagonales.

Baile Mòr, en Iona

Abadía de Iona


Algo decepcionados por esta última parada, emprendimos el camino de regreso a Mull, donde nos aguardaba una grata sorpresa antes de embarcar nuevamente hacia Oban. A pocos minutos de llegar a Craignure, y sobre uno de los valles más espectaculares que pueden verse durante el trayecto en autobús, para nuestra sorpresa localizamos un imponente subadulto de pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) que se elevaba con su característica silueta sobre un marco incomparable. El pigargo europeo fue reintroducido en Escocia en 1975, donde se extinguió a principios del siglo XX debido a la caza, y según datos de la RSPB cuenta ya con unas 50 parejas.


Uno de los espectaculares valles de Mull, cerca de Ishriff.

Subadulto de pigargo europeo (Haliaeetus albicilla)

Atardecer sobre la isla de Mull.

Ruinas del castillo de Dunollie s. VIII en Oban


Agotados y muy contentos tras una emocionante excursión que duró finalmente 13 horas, regresamos al alojamiento para descansar, antes de emprender a la mañana siguiente nuestra última etapa. Ya con las pilas cargadas dejamos Oban atrás, y dedicamos la mañana a la búsqueda de colimbo chico (Gavia stellata) especie que nos dio esquinazo durante todo el viaje, pese a haber revisado numerosas masas de agua con presencia de la especie. Esa mañana visitamos diversas costas, bahías y lagos cercanos a la localidad de Balvicar, incluido Loch Seil, donde pudimos observar de nuevo escribano palustre (Emberiza schoeniclus) y los únicos ejemplares de carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus) que vimos en todo el viaje, además de otras especies más comunes, como porrones moñudos (Aythya fuligula), barnaclas canadienses (Branta canadensis) y agateador norteño (Certhia familiaris). Nuestro rodeo nos llevó hasta Lochgilphead, pasando de camino por Kilmartin, donde nos detuvimos a observar uno de sus muchos monumentos prehistoricos, concretamente el Nether Largie Standing Stones, que se calcula fue erigido 4.000 años a.c. Continuamos hacia el parque nacional de Loch Lomond, el cual atrevesaríamos camino de Callander, pero de nuevo nos vimos obligados a parar en Inveraray para visitar su llamativo castillo, además de poder observar algunas especies presentes en la zona como la serreta mediana (Mergus serrator) y el arao aliblanco (Cepphus grylle) que también se dejaron ver por allí.


Puente de Clach Na Sula

Barnacla canadiense (Branta canadensis)

Foca gris (Halichoerus grypus)

Agateador norteño (Certhia familiaris)

Extenso carrizal en Loch Seil

Pareja de porrones moñudos (Aythya fuligula)

Cisne vulgar (Cygnus olor)

Vacas escocesas o de las highlands de varios colores.

Alpaca (Vicugna pacos) especie doméstica que deriva de la
vicuña (Vicugna vicugna) un camélido sudamericano.

Nether Largie Standing Stones, 4.000 a.c  Kilmartin

Macho de serreta mediana (Mergus serrator)
en una de las colas del fiordo de Clyde.

Castillo de Inveraray s.XVIII


Tras un largo día de viaje llegamos a Callander, donde intentaríamos nuestro último objetivo, localizar mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix). Para ello decidimos realizar parte de la ruta a las cataratas de Leny, que transcurre a través de algunas masas forestales maduras formadas por abedul (Betula pendula) y roble (Quercus robur) en su mayoría. El mosquitero silbador es una especie ampliamente distribuida por Escocia, aunque en densidades bajas, lo que en parte se debe a que requiere bosques de frondosas de cierta entidad, cada vez más escasas en el país a causa de las abundantes plantaciones de pino, tanto es así, que según datos de la RSPB, la población de mosquitero silbador se estimó durante los últimos años en tan solo 6.500 territorios. No tardamos mucho en dar con varios ejemplares, los cuales, a pesar de ser una especie propia del dosel arbóreo, nos permitieron buenas observaciones. Durante el sendero pudimos disfrutar de otras especies abundantes, como el mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), el herrerillo (Cyanistes caeruleus) o el carbonero común (Parus major) entre otras, así como de una hembra de pito real (Picus viridis) de la subespecie nominal, que difiere de sharpei, con presencia en la península ibérica, por presentar una mascara facial de color negro.


Robledal de la especie Quercus robur en Kilmahog

Pito real (Picus viridis viridis) hembra.

Mosquitero musical (Phylloscopus trochilus) con ceba.

Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix)

Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix)

Vistas durante la ruta a las cataratas de Leny

Espectaculares líquenes de la especie Cladonia bellidiflora


Con estos hermosos paisajes y sus llamativos líquenes, dimos por concluida nuestra escapada ornitológica a Escocia, muy satisfechos del resultado. A la mañana siguiente, en el escaso rato del que disponíamos antes de coger el avión, decidimos parar a conocer el monumento nacional a William Wallace, quien a finales del siglo XIII lideró las tropas escocesas frente a la ocupación inglesa, durante la primera guerra de independencia. Aun nos quedaron ganas de tomar un café en la capital, así que nos adentramos en Edimburgo para disfrutar del último desayuno en tierras escocesas, con vistas lejanas a su imponente castillo. Ya solo quedaba descansar y nuevamente asimilar todo lo vivido, pues a veces el tiempo va tan rápido que resulta difícil procesar tantas experiencias, observaciones y emociones, con las que bombardeamos al cerebro durante tantos días. El viaje a Escocia es sin duda alguna, una experiencia muy recomendable que para nada os dejará indiferentes.


Cartel a la entrada del monumento a W. Wallace

Monumento a William Wallace. finalizado en 1869. 

Donaldson's School

Castillo de Edimburgo, s. XII

Vistas desde el avión del norte de Francia.



Escapada ornitológica a Escocia: (I)
http://amantesdelaornitologia.blogspot.com.es/2017/06/escapada-ornitologica-escocia-i.html

Escapada ornitológica a Escocia: (II)
http://amantesdelaornitologia.blogspot.com.es/2017/06/escapada-ornitologica-escocia-ii.html

Escapada ornitológica a Escocia: (III)

Escapada ornitológica a Escocia: (IV)

4 comentarios:

  1. Los silbadores me dan mucha envidia. Hace tantos años ya...La foto del atardecer de Mull es una pasada. ¡Qué bien habéis organizado todo eh! Menos con la mala suerte de la niebla en los Cairngorms, casi no os ha escapado nada.

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    1. Muchas gracias Dave, la verdad que no se dio nada mal, a falta de 3 o 4 especies no hicimos un pleno total de objetivos, quizás con un par de días más... Hay que reconocer que el silbador es de los mosquiteros más elegantes, nos gustó mucho poder observarlo. Toda una experiencia esta escapada a Escocia, cuyo recuerdo guardaremos con mucho cariño. Un abrazo

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  2. Escocia es uno de esos lugares que siempre pensé en visitar, y después de leer y ver las fotos de vuestro viaje, todavía me apetece mas.
    Gracias por compartirlo.
    Un saludo. Alex

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    1. Gracias a ti Alex por dedicar el tiempo que requieren las entradas. Si alguna vez tienes ocasión estoy seguro que de que te encantará, muy recomendable. Un abrazo

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