viernes, 6 de septiembre de 2013

Osos, lobos y calamares gigantes

Estos días de atrás pudimos escaparnos con la esperanza de poder observar oso pardo (Ursus arctos arctos) en el Parque Natural de Somiedo (Asturias). Sabíamos que eran fechas buenas, por coincidir con la maduración de los frutos de "escuernacabras" nombre vernáculo que reciben muchas plantas, pero que en este caso se refiere al pudio (Rhamnus alpinus), y también del arándano (Vaccinium myrtillus), aunque esta temporada este ultimo va con algo de retraso. Lo que no imaginábamos es que la densidad de osos en la zona que pensábamos visitar fuera tan alta, por lo que se dispararon todas las alarmas y la afluencia de gente en estos días fue "masiva". Por suerte, la gran mayoría de las personas que acuden con tal fin a estas zonas son muy respetuosas con el medio, y denotan gran sensibilidad hacia la naturaleza, por lo que las molestias son ínfimas.



Antes de llegar a Asturias realizamos una breve parada en La Bañeza (Leon), ya que nos cogía de paso hacia el destino mencionado, y habiendo consultado la monografía de SEO sobre la graja (Corvus frugilegus), sabíamos que era una buena localidad para observar a este escaso (aunque abundantemente local) córvido. Pese a llegar a las 19:30, ya con la luz escaseando, conseguimos ver 3 ejemplares, aunque no se prestaron mucho a dejarse fotografiar.

Graja (Corvus frugilegus)

Continuando con los osos, en total realizamos 4 esperas, en las que tuvimos 7 observaciones de 5 osos diferentes; 2 hembras, 2 machos y un joven de unos 20 meses. Si no me equivoco, eso fue lo que entendimos al conversar con diferentes observadores. Destacar que todas las observaciones fueron desde el mismo punto, imaginaos nuestro asombro ante tamaño espectáculo. Gente que maneja el tema con mayor soltura nos hablaron de que podía haber entre 6 y 8 osos moviendose por el mismo valle, increíble. Desde aquí agradecer la amabilidad de todos los que allí se encontraban, incluidos los trabajadores de la Fundación Oso Pardo, que no dudan en echarte una mano si así lo requieres.

Oso pardo (Ursus arctos) macho

Oso pardo (Ursus arctos) macho

Este macho, que presentaba una herida en la ceja, seguía a otro macho con una diferencia de un par de minutos, imaginamos que tras haber tenido alguna escaramuza anterior.

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 En el vídeo superior se puede observar al primer macho que observamos, seguido de cerca por el ejemplar de las fotografías. En el segundo vídeo se observa a una posible hembra doblar ramas para alimentarse.

Como las esperas las realizamos al amanecer y al atardecer, el resto del día lo podíamos dedicar a conocer un poco la zona y a otros animales. En cuanto a aves, además de las habituales en la zona, destacar la presencia de un águila real (Aquila chrysaetos) y treparriscos (Tichodroma muraria), pese a que este ultimo no logramos verlo personalmente, nos comentaron que se movía habitualmente por las zonas de espera.


Niña coridón (Lysandra coridon) macho

Niña coridón (Lysandra coridon) hembra

Lobito agreste (Pyronia tithonus)

Tarabilla norteña (Saxicola rubetra) hembra

Rebeco (Rupicapra pyrenaica)

Lagartija roquera (Podarcis muralis)

Calimorfa (Euplagia quadripunctaria)

Lagartija cantábrica (Iberolacerta monticola) endemismo del norte peninsular.

Brezo rojo (Erica australis)

Mariposa nocturna (Lasiocampa trifolii)

Babosa negra europea (Arion ater)

Otra parte del valle.

 Otro punto de interés, tanto a nivel paisajístico, faunístico y cultural, es Pola de Somiedo, donde recientemente han inaugurado el Centro de interpretacion del Oso Pardo. Visita obligada si pasáis por la zona, ya que además de resultar muy divulgativo, esta ubicado en una preciosa casa tradicional con su correspondiente orrio a la entrada.

Letreros que advierten de la presencia de oso

Panorámica del valle de Pola de Somiedo

Cultivo "hidroponico" de sauce (Salix sp.)

Centro de interpretación del oso pardo

Otra construcción típica de la zona, los teitos.

Uno de los días lo empleamos en ir a Luarca, ya en la costa asturiana. Allí nuestra intención era visitar el Museo del calamar gigante (Architeuthis dux) que gestiona el CEPESMA. Una colección espectacular de esta especie, de hecho la mayor a nivel mundial, que ademas alberga un total de 400 especies marinas, muchas de ellas ligadas a zonas abisales. Asturias, gracias a su orografía tan abrupta, goza de una de las mejores fosas en lo que a architeuthis se refiere. Basta con alejarse unas decenas de kilómetros de la costa para empezar a manejar profundidades de entre 500 y 1500 m, como el caladero de Carrandi, frente al litoral de Luarca.
Simplemente pondré algunas de las fotografías que mas llamativas pueden resultar, ya que tan solo con el contenido de la exposición se podrían rellenar varias entradas, pues toda la colección es francamente espectacular, y desde aquí la recomiendo encarecidamente. Os aseguro que la visita no os dejara indiferentes.

Mapa de las localizaciones a nivel mundial de Architeuthis dux

Hembra de Himantolophus groenlandicus

Architeuthis dux de 13 metros de longitud, incluidos los tentáculos

Otro ejemplar de Architeuthis o "peludin" como se les llama en Asturias.

Calamar de Humboldt (Dosidicus gigas)

Colección de distintos cefalopodos

Tiburón duende (Mitsukurina owstoni)

Otra parte de la colección

Cangrejo de profundidad (Paromola cuvieri)

Distintos equinodermos

Premaxilar de cachalote (Physeter macrocephalus)

Craneo y aleta de calderón común (Globicephala melas)

Puerto de Luarca

Grupo lejano de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis)

Joven de gaviota patiamarilla (Larus michahellis)

Vistas desde el mirador del cementerio

Cementerio de Luarca

Comentar, que hasta hace poco estaban descritas 21 especies nominales de calamar gigante (Architeuthis), pero un reciente estudio publicado en abril de este mismo año ha desvelado mediante pruebas genéticas que se trata de una única especie, Architeuthis dux. El artículo fue publicado en la revista Proceedings of the Royal Society, y en él participó un investigador español, Angel Guerra, del CSIC.
Ya de regreso hacia Somiedo, la tarde se la dedicamos a los anfibios. Muy bien indicados gracias a las referencias que nos había facilitado una amiga, tuvimos la suerte de poder observar a la escasa salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica), de la que pudimos encontrar 3 ejemplares en las proximidades de un tramo del río Naraval. En el mismo sitio también pudimos disfrutar de otra joya herpetológica, la rana patilarga (Rana iberica), de la cual observamos dos ejemplares, uno con el morfo típico de la especie, y otro individuo que presentaba manchas en forma de líquenes, que según señalan algunos autores es mas propio de las poblaciones gallegas. También pudimos observar en la zona una hembra de Azor (Accipiter gentilis).


Salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica)

Rana patilarga (Rana iberica) morfo típico

Rana patilarga (Rana iberica) morfo "gallego"


Ya llegando a Pola de Somiedo, habiendo anochecido, nos cruzamos en la carretera una culebra de collar (Natrix natrix). Los jóvenes de color marrón, presentan un collar amarillento y tras el, unos dibujos negros en forma de media luna. El primero desaparece al llegar a la madurez, mientras que las marcas van desapareciendo paulatinamente con el paso de los años. 


Culebra de collar (Natrix natrix)

Culebra de collar (Natrix natrix). Detalle de la cabeza

Tras la observación la "hostigamos" un poco para que abandonara el arcén, y que al menos esa noche no pasara a engrosar la inabarcable lista de animales atropellados. Especialmente en los herpetos es una de las principales causas de los declives poblacionales tan acuciados que sufren muchas especies.

A la mañana siguiente y tras realizar nuestra ultima espera de oso, decidimos abandonar Asturias para pasar el tiempo que nos restaba (algo menos de dos días) en la Sierra de la Culebra (Zamora). Como fue algo que surgió sobre la marcha al haberse dado tan bien con los osos, he de reconocer que íbamos bastante a ciegas. La intención era intentar ver algún lobo ibérico (Canis lupus signatus), ya que en esta zona se mueven varias manadas, y tanto la densidad del animal, como la amplitud que se abarca desde "los miradores" es muy buena. Decidimos intentarlo. Es de agradecer a un compañero con el que coincidimos en las esperas que nos aconsejara varias zonas, pues sin esas referencias hubiera sido imposible.

De camino hacia Zamora nos desviamos un poco para comer en Las Medulas (León), y así disfrutar de tan peculiar paisaje, aunque las rutas quedaron pendientes para la próxima ocasión por falta de tiempo.






A las 19:00h llegamos a nuestro destino, y al poco de adentrarnos por una pista forestal descubrimos indicios muy alentadores.

Panorámica de la zona de observacion

Huella de lobo. Rastro rectilíneo por el margen de la pista.

Fotografía del magnifico cielo nocturno. Se percibe "la vía láctea"

Primera prueba con disparador remoto en modo Bulb (15 min.)

La tarde de nuestra llegada, y pese a el entusiasmo no tuvimos suerte. Coincidimos con varias personas incluso no siendo una fecha muy propicia, y según nos comentaron habían podido observar una hembra con varias crías y un individuo solitario, posiblemente macho. A la mañana siguiente lo volvimos a intentar con el mismo resultado. En todas las esperas se dejaron ver jabalíes (Sus scrofa) en solitario y en grupos familiares, ciervo rojo (Cervus elaphus) con la berrea muy adelantada, y algunos tímidos corzos (Capreolus capreolus) a los que en ocasiones oíamos ladrar en señal de alarma, lo cual nos ponía aun más en alerta. Durante el día dedicamos el tiempo a las aves y a descansar. El calor en las horas centrales era intenso.

Esperas al amanecer

Corzo ( Capreolus capreolus) macho.

Águila culebrera (Cricaetus gallicus)

Carquesa (Genista tridentata)

Carquesa (Genista tridentata)

Roquero rojo (Monticola saxatilis) macho.

A parte de los roqueros rojos (Monticola saxatilis), los cuales nos dieron una grata sorpresa ya que no pensábamos encontrarlos en la zona, (y menos en los postes de la luz), se percibía mucho paso de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), y algunos colirrojos reales (Phoenicurus phoenicurus). También un importante paso de hirundínidos. Entre los residentes, abundantes páridos y sylvidos. Y entre todos ellos, los que más se hacían notar por su reclamo insistente, los acentores comunes (Prunella modularis) muy abundantes en los brezales.

Finalmente, y en nuestra ultima espera, tuvimos la maravillosa suerte de poder observar un ejemplar de lobo. Caminaba solitario por un camino lejano, y tan solo se detuvo para cambiar de dirección y adentrarse en el brezo, donde lo perdimos de vista. La observación duró algo menos de un minuto, pero lo suficiente como para quedarse grabada en nuestras retinas de por vida, sobre todo teniendo en cuenta que era nuestro primer contacto visual con la especie, al igual que con mayor suerte nos habia pasado con el oso.
Y que mejor que cerrar nuestro viaje charlando con un compañero de oficio, conocedor de la zona y los lobos, comentando anécdotas, avistamientos y parajes. A él también le debemos en parte la observacion, pues el animal acabó apareciendo por uno de los caminos que comentó, donde previamente los habia observado.

Tan solo me queda agradeceros a todos los que nos habéis ayudado, aconsejado o recomendado sitios, vuestra confianza y amabilidad. Al fín y al cabo, lo mejor de las aficiones, aparte de la recreación personal y el aprendizaje, es compartirlo con los demás. Sobran los nombres ya que todos sabéis quienes sois. Gracias.

2 comentarios:

  1. Hugo, me alegro de haberos conocido en un viaje que entiendo que para vosotros, va a ser inolvidable. ¡Vaya resultados!
    Un abrazo, y espero que hasta pronto!
    Máximo

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    1. Gracias Máximo!, como bien dices fue un viaje inolvidable, gracias por todo, y espero tambien que nos veamos pronto. Un abrazo!

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